El punto de partida
La presupuestación y el control aún dependen de herramientas fragmentadas y tecnologías obsoletas. El resultado no es solo desorden: es rentabilidad que se descubre cuando ya no se puede corregir.
El APU lo armó alguien en Excel, la última versión está en su computadora y cada obra nueva empieza copiando el archivo de la anterior.
El avance físico se carga a mano, la certificación se rehace en otro sistema y la compra de materiales no impacta en el costo del rubro.
La lógica del presupuesto vive en la cabeza de quien lo arma. Si esa persona se va, se va con ella el criterio de costeo de la empresa.
Cuando el costo real supera al presupuestado nadie se entera hasta el cierre del mes — o hasta que la obra ya perdió plata.
Sectores
Mismo motor de cálculo, distintos flujos según vialidad, edificación, industrial, hidráulica o concesiones.
Pavimentación, puentes, obras de arte. Cómputos por progresiva, certificación con MTOP, control de movimientos de suelo.
Residencial, comercial, oficinas. Presupuestos por unidad funcional, avance por torre, gestión de subcontratos.
Plantas, EPC, montajes. Ingeniería + suministro + construcción en un presupuesto, con WBS y disciplinas.
Saneamiento, agua potable, redes. Cómputos por tramo de cañería, empalmes y certificación por avance lineal.
Mantenimiento vial, alumbrado, espacios públicos. Órdenes de servicio recurrentes, KPIs, multas y bonificaciones.
Funcionalidades
Del presupuesto inicial al cierre de obra, integrado con el ERP.
Fórmulas polinómicas calculadas solas, para que la inflación no se coma tu certificación.
Cruzá el avance físico real con lo que tenés que pagarle a cada destajista, sin pagar de más.
Implementación
Una llamada de 30 minutos con un implementador real (no un comercial): te mostramos el sistema con datos parecidos a los de tu empresa y te decimos honestamente si te sirve.